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CON MARÍA ONETTO EN ESCENA, “LA PERSONA DEPRIMIDA” FUE UNA INVITACIÓN A REFLEXIONAR

EN EL CICLO PLATEA ABIERTA EN SAN ISIDRO SE PRESENTÓ ESTA OBRA sobre la imposibilidad de expresar el dolor y la soledad.

Anoche, La persona deprimida, una versión teatral de Daniel Veronese sobre textos de David Foster Wallace, conmovió al público que colmó el Centro Cultural San Isidro (Avda. Del Libertador 16.138, San Isidro) en la fecha de junio del ciclo gratuito Platea Abierta en San Isidro. Un monólogo de la actriz María Onetto en torno de los estados anímicos de una mujer aislada e imposibilitada de manifestar su dolor.

“Fue una experiencia interesante y movilizadora con una gran actriz y con un público que en la habitual charla post función con el elenco preguntó con entusiasmo, sin tapujos y con inteligencia. Es un ciclo que contribuye, sin duda, a ser una audiencia más formada, profunda y sagaz”.

ELEONORA JAUREGUIBERRY, secretaria de Cultura y Ciudad de San Isidro

Dos mesas blancas y una silla conformaron la escenografía. No fue necesario más en los 55 minutos en los que Onetto de cara al público y rompiendo en mil pedazos la cuarta pared habla (y grita), conmueve y despierta risas pese a la rispidez del tema. Mil veces repite la persona deprimida, pero no molesta. Dos palabras que aparecen como una obsesión para esa mujer que en tercera persona y de negro habla de esa otra mujer adulta anclada en una depresión patológica producto de una infancia traumada por la relación con sus padres.

Una mujer imposibilitada de expresar su dolor en la voz de esa otra mujer tan desesperada como ella por comprender. Una mujer intensa y verborrágica que se para y se sienta, una y otra vez, que gesticula y de a ratos habla como si la persona deprimida estuviera ahí mismo, en el mismo espacio, fusionándose en la incomprensión y el espanto.

Viejas heridas acumuladas supurantes, abandono profiláctico selectivo, depresión endógena, medicamentos, una psiquiatra, internaciones y el llamado Sistema de Apoyo a la Persona Deprimida como refugio y sostén incondicional formado por un grupo de amigas que no es eficaz y la hunde aún más en el dolor.

“Las personas somos intensas, pero hemos domesticado esa intensidad, la vida social no la permite. Yo descubrí tomando clases de teatro que era muy intensa y que el arte, actuar, escribir, dibujar o siendo un espectador asiduo, es el mejor lugar para desplegar esa intensidad. El arte es el gran invento de la humanidad, un lugar que requiere de intensidad, autenticidad, rigor, hondonadas y superficialidades. El arte es lo más humano que hemos creado”.

MARÍA ONETTO, actriz de “La persona deprimida” durante la charla con el público post-función.

Reconoció que apenas recibió el material quedó fascinada, que le costó internalizar esas 30 páginas de monólogo y que en la tele no actúas, tal vez representás.

Esta función de Platea Abierta en San Isidro se disfrutó a sala llena.

“Actuar es una experiencia de riesgo, me gusta que la gente venga al teatro para vivir ese sucundun, que algo le quede latiendo como me pasa a mí también. A veces veo que hay gente que no está atenta en la obra y tenés que imantarla hacia vos. Ese riesgo está buenísimo”.

MARÍA ONETTO, actriz.

La actriz, que se lució en la serie Montecristo, en la película Relatos salvajes y en las obras teatrales Raspando la cruz, La casa de Bernarda Alba, Faros de color, Personitas, Valeria radioactiva y muchas otras, también citó a Wallace, que sufría de depresión y terminó suicidándose, cuando dijo que un material teatral o literario debe tranquilizar al que esta angustiado e incomodar al que está tranquilo. “Pienso que de algún modo con esta obra soy su portavoz. También pienso en las personas deprimidas. Un día estuve sentada en un sillón sin ganas de levantarme y otro día me dije: Vos también circulaste por esos lugares. Yo soy la primera movilizada con esta obra que me interpela y me hace pensar en mis obsesiones y en mis incapacidades”.

Gonzalo Martínez, ayudante de Veronese en la dirección, comentó que la intención de la obra es lograr un diálogo con la platea y que no sean solo espectadas. “Hablar de otras intenciones es complejo. Nos parece horrorosa la idea de manipular al público, sin embargo, sabemos que estamos produciendo algo que va a imprimir en algún lado. Es un juego muy delicado que preferimos dejar de lado. Sí –reconoció González-, nos gusta producir algo bello y atractivo, con eso nos conformamos”.

“Cuando termina la función –dijo Onetto en el cierre-, me gusta pensar que alguien está dejando el teatro diciendo: Qué interesante es actuar, voy a probar, o Quiero leer a Wallace o Acá hay un mundo que me estoy perdiendo. Es muy conmovedor ver esto, gente que un domingo por la noche se acerca a ver teatro. Si estás vacío, basta con asomarte detrás del telón y ver a las personas ahí sentadas. Tenés que ser de piedra para que no te pase algo”.

+ El ciclo, que retomará la actividad en agosto, tras las vacaciones de invierno, es coordinado por la directora, actriz y dramaturga Silvia Gómez Giusto, mientras que las charlas son moderadas por Aliana Álvarez Pacheco.

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