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“IMPALPABLE”, EL UNIVERSO DE MANUEL PUIG EN EL CICLO PLATEA ABIERTA

Una cita de domingo, mensual, con lo mejor del teatro independiente y en el casco histórico de San Isidro.

Un pueblo olvidado, una pastelería y la vida de tres mujeres que encuentran en el mundo del cine, cada una a su modo y con sus propias fantasías, una forma de inventarse una vida soñada. Esa fue la propuesta de anoche del ciclo Platea Abierta en San Isidro, donde en los 50 minutos de Impalpable el universo del escritor Manuel Puig estuvo flotando sobre el escenario del Centro Cultural San Isidro (Avda. Del Libertador 16.138, San Isidro).

“El ciclo fue exitoso desde su inicio, en 2017, al acercar a San Isidro y en forma gratuita las obras más destacadas del teatro off, bajo la dramaturgia y dirección de una generación de artistas jóvenes, talentosos y con una mirada muy contemporánea”.

ELEONORA JAUREGUIBERRY, secretaria de Cultura y Ciudad de San Isidro.

Donde empieza la pampa seca las cosas se ponen muy serias porque no hay agua, el agua se saca de napas subterráneas, el agua no se ve…, además de esa naturaleza, el clima humano era también duro, muy especial, traté de ignorar esa realidad y, en cambio, tomar el cine como mi realidad.

Así empieza Impalpable, con el audio de una entrevista a Puig en la que habla de su pueblo, General Villegas. Un pueblo que, con sus prejuicios y limitaciones, podría ser el de Estela (Malena Schnitzer), empleada de una pastelería que añora e idealiza a su amiga y compañera de trabajo Blanca (Paula Manzone), que dejó ese mundo extremo y limitado para alcanzar el sueño de ser una actriz consagrada en la capital.

Ante ese vacío, Lili (Elisa Bressan), una foránea que llega a ese vecindario de los años 50, a 1000 kilómetros del mar y de las montañas, arrastrando un secreto que la avergüenza, para reemplazar a Blanca y dar inicio a una relación conflictiva con Estela, entre un mundo de fantasías, con nombres de películas y actrices famosas dando vueltas, y sin dejar de amasar harinas.

Una obra que habla de la amistad, ideales, prejuicios, mentiras, soledades, decepciones y también de inesperados y reparadores encuentros, y que además tiene una gran dinámica con las entradas y salidas de los personajes por las puertas que están a los costados de la simbólica mesa de pastelería. Además, un proyector y un piano vivo que evocan a un cine del pasado y, a la vez, eterno.

“La dramaturgia fue surgiendo de los cuerpos de ellas, de lo que estaba pasando en los encuentros previos a los ensayos. Esos textos los fuimos imprimiendo sin tener una historia concreta. Toda la obra se fue armando con retazos”.

SERGIO CALVO, codirector junto a Nacho de Santis, en la charla post función que el ciclo propone entre los elencos y público.

Una obra de creación colectiva que tomó como punto de partida, dijo Calvo, Boquitas pintadas, Cae la noche tropical y otros textos de Puig, además de entrevistas y biografías.

“No es lo mismo tener 30 años que 40. El tiempo tiene un peso importante para estas mujeres a las que todo se les vuelve un poco más pesado”, dijo Manzone sobre cómo la década que pasó entre el estreno de la obra y su reposición este año modificó, de algún modo, a las protagonistas.

“Los claroscuros fueron una decisión estética. En el teatro uno está acostumbrado a que todo se vea, pero el cine es luz y oscuridad, y a veces está bueno poner el ojo en lo que se decide dejar a oscuras”, explicó Sandra Grossi, a cargo del diseño de luces, que adquiere un rol clave ya que invita a jugar con la idea de que estamos viendo a las actrices en distintos planos.

El mismo rol central que tiene la música en vivo. “Había música comodín en los pasajes en que se necesitaba de música. Nosotros compusimos luego especialmente para esos momentos. La música se iba proponiendo sobre la marcha, con mucha prueba y error, y cuando el texto ya estaba terminado”, explicó Matías Niebur, autor de la música original junto a Nicolás Bari.

“Nos encantó la obra y también la charla con el elenco sobre lo técnico y cómo se fue construyendo la obra. Se aprende mucho, porque el teatro es el resultado de un proceso muy complejo. La charla terminó de darle un sentido a la obra más allá de lo artístico”, coincidieron Paula Zacharías (31) y Ramón Titi Godoy (39), que son novios, hacen teatro y suelen ocupar las butacas de Platea Abierta por el valor de la obras que presenta.

+ El ciclo lo coordinada la directora, actriz y dramaturga Silvia Gómez Giusto y las charlas las modera Aliana Álvarez Pacheco.

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