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LA ORQUESTA ROMÁNTICA MILONGUERA HIZO BAILAR A UNAS 1200 PERSONAS

El show SE REALIZÓ EN EL ANFITEATRO DE LA PLAZA 9 DE JULIO DE MARTÍNEZ y fue antecedido por una clase de El Morocho Gutiérrez.

El 2×4 volvió a ser protagonista en la Plaza 9 de Julio con la presencia de la Orquesta Romántica Milonguera que anoche, a las 20 y con entrada gratuita, subió al escenario de la tradicional cita Tango y Milonga para desatar un baile sin pausa, durante poco más de una hora y con unas 1.200 personas alternando en la pista del paseo de Monseñor Larumbe y Necochea, Martínez. Antes, desde las 19.30, el profesor Gustavo El Morocho Gutiérrez, acompañado por su staff, se puso al frente de una clase para todos los niveles.

“Esta cita está en la agenda de los seguidores del tango de la región, sigue ofreciendo la posibilidad de vivir nuestra música ciudadana al aire libre, en un ambiente muy familiar y distendido, con clase incluida y, como esta vez, con destacadas orquestas en vivo”.

ELEONORA JAUREGUIBERRY, secretaria de Cultura y Ciudad de San Isidro.

Con muchísimas parejas en pista y también con muchos vecinos en las gradas del auditorio, la velada reunió a gente de todas las edades, desde jóvenes treintañeros, o menos también, que hacían sus primeros pasos, hasta adultos mayores que vienen transitando desde hace décadas el mundo del tango.

“Ojalá hubiera más eventos así, fuera de la Capital, son muy necesarios. Tenemos que recuperar este tango masivo, para todas las edades y niveles. El ambiente que se produce acá es una hermosura”.

LUCAS FURNO, violinista y uno de los directores, junto a Tomás Regolo, de la Romántica Milonguera.

La Orquesta Romántica Milonguera fue creada en 2016, realizó giras por todo el país y shows en Uruguay, México, Brasil, Alemania y Suiza, entre otras naciones.

Tres violines, dos bandoneones, piano, contrabajo y dos voces (Nayla Danchuk y Roberto Minondi) que transitaron sendas románticas, de algunos clásicos de Carlos Di Sarli y Juan D’Arienzo (Dime mi amor, Sinsabor y Hasta siempre amor), entre otros, a boleros pasados al ritmo tanguero, como Algo contigo, de Chico Novarro, y Bésame mucho, escrita en 1935 y a sus 19 años por la pianista clásica mexicana Consuelo Velázquez.

“Me gusta la tradición del tango y levantar su legado. Lo amo, pero es un amor que nació de la nada, nada de herencia familiar. Soy la única de mi familia que lo baila ¿Si ya bailamos?, ¡sí!, una tanda picadita de Di Sarli”, dijo sonriente Camila Jensen (23), de bermudas y zapatillas, junto a Santiago, su pareja de baile.

Zapatillas y bermudas que en la pista convivieron con tacos altos, dorados y brillosos, como los de Olga Guevara, que ya pasó los 70. “Yo bailaba flamenco en el Club Español de San Isidro, y tocaba las castañuelas, hasta que un buen día, hace quince años, caí en los brazos de El Morocho para mi primera clase y me entregué de lleno al tango”, sostuvo.

“Es la segunda vez que venimos y no nos equivocamos. Es perfecta esta milonga, y con orquesta en vivo, ni hablar. El tango me viene de mi papá, se escuchaba en casa, y yo lo bailo desde hace 20 años”, contó Elena Granata Esquivel, tras bailar varios temas con su pareja y debajo de la pérgola que rodea el paseo. Claro, muchos otros llegaron solos, como Andrés Pavón (42).

“Otras veces vine con amigas, pero hoy vine solo. Está buenísimo, todos bailan, el que sabe, el que está aprendiendo, no importa la edad. Lo mejor de este lugar es la energía ¿el mate?, voy tomando de a poco, bailo, tomo, bailo. Me relaja”, dijo el hombre, termo en el piso, mate en mano y ganas de volver ya al ruedo.  

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