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LA ROMERÍA DE BECCAR RENOVÓ LA ALEGRÍA DE COMPARTIR EL ESPACIO PÚBLICO

Se realizó la quinta edición, entre talleres de arte, kermesse, música en vivo, gastronomía y mucho más

El barrio se vistió de fiesta ayer por la tarde en la quinta edición de la Romería de Beccar. Para ser más precisos, un fiestón con acceso gratuito que convocó a más de 6000 personas dispuestas a pasarla bien en una Avenida Juan B. Justo que se hizo peatonal para la ocasión. Kermesse, talleres para los más chicos, parrilla y un escenario con artistas locales que no paró y cerró a puro baile animado por un clásico, el DJ Alejandro Pont Lezica.

“Esta edición tiene un sabor distinto a las anteriores porque se trató de un reencuentro tras dos años y de un volver a estar juntos en el espacio público que fue más importante que nunca. Una fiesta que nos da lugar para crear, jugar, bailar y afianzar más y con mucha alegría los vínculos con nuestra comunidad”.

ELEONORA JAUREGUIBERRY, secretaria de Cultura y Ciudad de San Isidro.

Una fiesta que de 13 a 17 invitó a ir de acá para allá en unos 250 metros a puro disfrute. El espacio Talleres en acción reunió ocho propuestas a cargo de profesores de la Casa de la Cultura local que desplegaron largas mesas casi de cordón a cordón para recibir a una multitud de chicos y chicas, y a no poco adultos que también se prendieron a la movida.

“Teníamos otro plan, pero vimos que estaban armando todo esto y nos entusiasmamos. Me pareció genial, súper útil y divertido para los chicos. Hicieron galletitas, cookies y donitas todas decoradas”, dijo Florencia Aramallo en el taller de cocina, mientras su hija Olivia (8) metía mano en la masa.

Habrá grandes cambios y parece que serán buenos. Ojalá”, contó Silvia Nazar, una señora “bien beccarense” que llegó sola a la fiesta y de sonrisa ancha tras su paso por la mesa de Tarot y los buenos augurios de las cartas.

También hubo taller de astrología, de joyería experimental, de fuxico (técnica textil), de dibujo en el espacio Pleamar y más… “Divino, no paramos. Los papás y las mamás ayudan a cortar y les encanta”, dijo la artista Clarisa Cassiau en un alto en su colorido taller de armado de móviles de pájaros.

Y mientras en la kermesse la gente probaba puntería con aros en cabezas de osos y con pelotas en copas con ganas de llevarse algún premio (yoyos, cubos mágicos, linternas, planchas de stickers y otros), May Tabella estaba en el taller de armado de naves espaciales de papel con su hija de ocho años. “¡Lo logré!, parece fácil, pero no lo es”, aseguró la joven mamá tras las instrucciones del profesor y, ahora sí, con la nave terminada en mano.

En la otra punta, el escenario recibió a Suena eh!, una productora y sello discográfico nacida en La Cava que hizo sonar música urbana, como la de Alexis Mansilla (Surdo), un rapero que supo ser barrendero en Beccar y subió a escena con su potente voz y letras filosas. Luego, Pichiculundios y su show con juegos y música para todas las edades, del folclore y el rock a la cumbia y el tango. “Muy felices de haber sido parte de este evento hermoso y lleno de familias”, comentó Soledad Gilardini, integrante del grupo que pasó por la Usina del Arte y el CCK, entre otros sitios.

La parrilla, como siempre, estuvo a cargo de la Asociación Tradicionalista El Lazo, que jugó de local y desembarcó con 100 kilos de carne, además de 50 kilos de batatas que, cocinadas a las brasas, se entregaron gratis a los vecinos para completar un gesto muy tradicional e infaltable de esta fiesta.

“Mi intención es lograr que las canciones nos renueven, que nos hagan viajar, cantar, bailar y volver a celebrar que otra vez estamos juntos en la calle. Eso es maravilloso, nos hacía mucha falta y La Romería es una excelente excusa para concretarlo”, expresó Pont Lezica antes de empezar a mezclar temas.

Un cierre que encontró a vecinos de todas las edades bailando a la par de los clowns de la escuela de Marcelo Katz, que despertaron risas toda la tarde, entre trencitos y puentes, revoleando bufandas y moviendo las caderas.

“Pont Lezica es de mi época y es lo más. La pasamos bárbaro –contó la vecina de Beccar Patricia Rodríguez, que literalmente no paró de bailar-. Vine con mi marido, mi nieta, mi hija y mi yerno. ¡Toda la familia de fiesta!”.

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