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BUSTER KEATON DESATÓ LA RISA DE 1200 ESPECTADORES EN EL CIERRE DEL FESTIVAL DE CINE Y MÚSICA

bajo el ritmo de la Antigua Jazz Band en vivo, Los jardines del Museo Pueyrredón fueron el escenario de este festival gratuito que desde el jueves ofreció una experiencia única.

Con los jardines del Museo Pueyrredón colmados por 1200 personas, con las peripecias de Buster Keaton en la pantalla al mando de una locomotora en plena Guerra de Secesión y con la Antigua Jazz Band en el escenario transportándonos a los años 20, cerró anoche la 15° edición del Festival de Cine y Música de San Isidro. Un ciclo gratuito, original y único que proyecta films centenarios, universales y siempre vigentes musicalizados por artistas en vivo y en un marco histórico, en lo alto de la barranca de San Isidro.

“En ustedes quiero agradecer a las más de 500.000 personas que cada año nos elige y vuelve a nuestras distintas propuestas. Ha sido un enorme honor, placer y privilegio haber servido a mi comunidad todos estos años, tratando de que estos espacios sean cada vez más diversos, que abracen cada vez más a nuestra gente y que cada vez más sean un lugar de felicidad y consuelo, donde encontrarnos y comprendernos. Es la última función de un festival que, sin duda, fue el viaje de nuestras vidas.”

ELEONORA JAUREGUIBERRY, secretaria de Cultura y Ciudad de San Isidro, organizadora del ciclo junto con la Fundación Cinemateca Argentina (FCA).

Sábado de un Keaton de uniforme militar y haciendo lo imposible por recuperar la locomotora La general, que da título al film (1926), y a su amada Anabelle, raptados por un comando del Norte infiltrado en las líneas confederadas. Andanzas musicalizadas a toda orquesta por los trece miembros de la Antigua Jazz Band, entre temas de Ellington, Charlie Johnson, Nick LaRocca y otros.

“Esto es incomparable con un concierto tradicional, la música y la imagen se retroalimentan, hay que estar muy atento a ambos ritmos y eso produce mucha adrenalina. Ni hablar del entorno y la convocatoria de público. Es una experiencia muy desafiante y gratificante para cualquier artista.”

PABLO SCENNA, director, guitarrista y banjista de la Antigua Jazz Band.

El festival este año arrancó el jueves con Nosferatu y la música genial e inclasificable de César Lerner y Marcelo Moguilevsky, entre vientos, loops, voz, piano, percusión, piano y medios electrónicos, y siguió el viernes con dos cortos de Chaplin, Un día de placer (1919) y Carlitos inmigrante (1917).

Vengo a hacer un homenaje al Chaplin compositor en medio de la enorme emoción que me produce este festival alucinante.”

MARCELO KATZ, antes de la función del jueves.

Katz subió al escenario junto a Torre7 Ensamble, en una noche de fusión entre lo acústico de ese quinteto de cañas y la magnética y original propuesta electrónica de un músico contemporáneo con presencia en todas las ediciones.

Un festival 2023 con 3000 espectadores en total que tuvieron la posibilidad de beber y comer rico mientras las historias avanzaban, que algo se asustó y mucho disfrutó con Nosferatu (1922), el primer Drácula del cine, que se rio de lo lindo con las andanzas de Chaplin, que hizo fuerza para que Keaton le diera a su amada el beso de su vida y que sobre el final se paró para aplaudir de pie y con ganas.

“Tuvimos noches maravillosas, músicos y películas increíbles, y un público que desde la primera función de este festival entendió la premisa y la abrazó con fuerza.”

MARCELA CASSINELLI, presidenta de la Fundación Cinemateca Argentina, sobre este ciclo que avanzó contra viento y marea, y solo pudo detenerlo la pandemia, en 2020.

“Hace dieciséis años, cuando comenzamos, había niños y bebés que hoy están en las primeras filas disfrutando de esta fórmula mágica que es el cine mudo y la música en vivo.”

MARÍA LAURA MONTI, productora del Festival de Cine y Música.

“Es mi primera vez en este evento, una experiencia única”, opinó Mario Gargarella, de la Ciudad de Buenos Aires. Alejandro Dos Santos, de Beccar, es uno de los que vuelve todos los años. “Es un festival que distingue a San Isidro, lo amo”, dijo junto a una amiga y con su silla plegable al hombro.

Sin soltarles la mano a sus dos primas, de 9 y 10 años, a Milen Rega no se le borraba la sonrisa. “Muy divertido, es genial que pongan en valor y traigan estas películas que nunca envejecen, y la música en vivo lo completa todo. Una gran salida, inolvidable”, afirmó la vecina de San Isidro sobre un programa familiar que incluyó a tres generaciones, abuelos incluidos.

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